La
importancia de llamarse Ernesto y ser Ernesto Cardenal
Lilly
Soto Vásquez
Las
redes sociales se han inundado de versos para darle un adiós mundial al poeta
nicaragüense Ernesto Cardenal, quien incólume en su lucha por la libertad y
contra la injusticia, fue claro y diáfano en su denuncia de los sucesos que
están ocurriendo en Nicaragua desde 2018.
La
saña, el acecho, la violencia por parte del aparato gubernamental contra
Ernesto no pudo quitarle ni una pizca de su talento, su gloria y su
magnificencia.
Grande
de la literatura universal, con una obra poética, religiosa, teológica,
escultórica y de compromiso social.
Los
periódicos del mundo relatan su vida y su obra en diversos formatos ya sea, su regaño del
papa Juan Pablo II, su reconciliación con la iglesia, sus premios, su forma de
vestir y sobre todo sus poemas que tanto crítico ha estudiado para develar su
contenido y sus influencias.
Junto
con Carlos Ernesto Martínez Rivas, Ernesto Mejía Sánchez y Ernesto Cardenal
forma la “trilogía de los Ernestos” o
“los tres Ernestos” como le llama la poetada para darles su lugar en la
historia literaria nicaragüense.
Ernesto
Cardenal llevó a la realidad la obra de Oscar Wilde (1895) La importancia de llamarse Ernesto, ya que Ernesto Cardenal
concluye su vida con plena asunción de su identidad, luchando por la justicia y
por la libertad del pueblo nicaragüense.
Su
gran influencia según el propio Ernesto fue Ezra Pound, cuando declara:
A mí sobre todo me ha influido Pound, que
es el que me enseñó algo muy importante en la poesía: que en la poesía caben
todos los temas, igual que en la prosa; que la poesía no es algo muy especial y
exclusivo, sino que cualquier cosa puede ser incluida en un poema, desde datos
biográficos hasta chistes, anécdotas, documentos, cifras..., todo puede caber
en la poesía. Mi poesía está llena de todo.
Y en relación a la revolución sandinista afirma
lo siguiente cuando el periodista MANUEL
M. CASCANTE corresponsal de ABC en México le pregunta en 2012.
Es usted un desencantado de la
política...
- Yo nunca he sido político, he sido
revolucionario, y yo no estoy desencantado de la revolución, sólo que esto no
es revolución. “La revolución perdida” la llamo yo en el título de un tomo de
mis memorias; perdida, porque ya no la tenemos, pero fue una revolución muy
bella
Sirvan las presentes líneas para
rendir homenaje al poeta Ernesto Cardenal y unirme a su familia y al pueblo
nicaragüense ante la pérdida irreparable de uno de nuestros grandes poetas y
amigo. Guatemala de la Asunción, 2 de marzo de
2020